NUESTRO RIO

HISTORIA DEL RIO MAGDALENA
Símbolo de Riqueza y Progreso Nacional

El descubrimiento del Río Magdalena por parte de los conquistadores se remotan al año 1501,  cuando Rodrigo De Bastidas llegó a su desembocadura el 1º de Abril, y lo llamó el Río Grande de La Magdalena. Antes de este descubrimiento, los aborigenes que habitaban sus riberas en la parte baja lo llamaban YUMA, en la parte media ARLI y en la parte alta GUACAHAYO.

El Río Grande de La Magdalena al que hemos denominado “Río Madre de la Patria, ha sido dentro de la historia colombiana símbolo de progreso y nuestro elixir de la abundancia; fue el medio de comunicación que forjó el desarrollo del país de una manera inusitada de adentro hacia fuera, diferente a la mayoría de las naciones que iniciaron su expansión a partir de las costas.

Su cuenca hidrográfica presenta el más alto valor estratégico dentro del contexto nacional. Cuenta con una superficie de 27.3 millones de hectáreas, que representan el 24% del territorio continental Nacional, ubicada en 19 departamentos con 728 municipios, en los cuales reside el 66% de la población colombiana y se genera el 86% del producto Interno bruto del país.

En ella, se encuentran los grandes centros urbanos del país como Bogotá, con la más importante zona industrial, algunas de las áreas agrícolas de mayor productividad del país y 12 parques naturales nacionales. En ella operan 23 Corporaciones Autónomas Regionales y 4 Departamentos Administrativos Ambientales.

En la cuenca se genera el 75% de la producción agropecuaria nacional y se desarrolla más del 90% de la producción cafetera. Así mismo produce el 70% de la energía de origen hidráulico y el 90% de la termoeléctrica. La extracción de petróleo y la minería alcanzan igualmente una gran importancia. La producción de crudos representa cerca del la cuarta parte de la producción nacional y se encuentra el 72% de la infraestructura para el transporte del petróleo. La minería esta representada en yacimientos y explotaciones de oro, plata, hierro, níquel, cobre, arcilla, calizas, mármol, barita, feldespato, yeso, magnesio, carbón, esmeraldas y fosfatos.

El sistema fluvial del río está conformado por los ríos Magdalena (1185 km), Cauca (187 km) y el Canal del Dique (114 km) que conecta a Cartagena con el río en Calamar. El Río Magdalena concentra el 80% de la movilización de carga fluvial en el país (2 millones de toneladas al año) y del transporte de pasajeros (600.000 pasajeros) y por su posición geográfica en concurso con los mayores ejes viales del país, conecta los principales centros de producción y consumo del país con los principales puertos que ejercen comercio exterior ubicados en la Costa Atlántica.

Sin embargo toda esta “riqueza nacional y oferta natural” han sido subestimadas y no las hemos sabido valorar, ni aprovechar. Los procesos de desarrollo y utilización del recurso hídrico no han tenido como base el análisis integral de la dinámica natural de los procesos y oferta ambiental; incluido el sostenimiento de los ecosistemas, lo cual ha generado grandes desequilibrios en la Cuenca del Magdalena.

Dentro de la grave problemática que posee podemos resaltar los siguientes aspectos: Uso inadecuado de recursos naturales, inundaciones, sequías, contaminación, pobreza, tensiones sociales, deterioro ambiental, baja conciencia ambiental, ausencia del Estado, planificación desarticulada, información dispersa e incompleta, conflictos de uso del suelo, asentamientos en áreas de riesgo, crecientes demandas de agua para uso agrícola, niveles considerabl es de s edimentos, cuencas hidrográficas tributarias deterioradas, inadecuadas prácticas de minería, cultivos en laderas y pendientes fuertes, cultivos ilícitos y pastoreo en zonas de ladera, entre otros.

El Río Magdalena arroja aproximadamente 200 millones de toneladas de sedimentos al año en el Mar Caribe, que son arrastradas por corrientes marinas como la del Caribe, la del Golfo de México y la de Las Canarias; y son dispersadas en el Océano Atlántico.

La magnitud y concentración de las actividades antrópicas y la alteración generalizada de la estructura básica de muchos de los sistemas naturales asociados a la cuenca hidrográfica del Río Magdalena han afectado y disminuido su capacidad productiva, limitando sus potencialidades de uso y desarrollo con un panorama preocupante sino se detienen estos procesos, se fortalecen las acciones de recuperación, se protegen aquellos sistemas naturales no intervenidos y se manejan y aprovechan dentro del marco de la sostenibilidad.

Para esto se necesita del concurso de todos los actores relevantes de la cuenca, para que de acuerdo con sus responsabilidades y a través de un adecuado proceso de coordinación se recupere un río que tiene más de un siglo de abandono, en donde acciones no planificadas lo convirtieron en un sistema degradado y donde aún se vierten -como cloaca- los resultados del crecimiento y desarrollo del país.

Desde la óptica del desarrollo y el ordenamiento territorial, la Cuenca Magdalena-Cauca, es el eje central del territorio nacional, y la columna vertebral del ecosistema nacional ocupado. Por lo tanto, la reactivación de la navegación por el Río Magdalena y la recuperación del desarrollo de su extensa cuenca sólo puede ser razonablemente concebidas si se toma como un propósito de alto interés nacional y como instrumento estratégico fundamental de un nuevo proyecto político nacional con su respectiva estrategia de desarrollo.

Por su parte, Cormagdalena dentro de su marco de gestión y acción,y la poca disponibilidad de recursos, propende por contar con una propuesta científicamente válida, económicamente atractiva, convincentemente presentada, promovida políticamente con acierto y basada en un gran consenso nacional.